CAASA Aguascalientes

Veolia

Historia

Desde el principio del tiempo; desde que la materia orgánica se fusionó para producir criaturas vivientes, su desarrollo ha estado indisolublemente ligado al agua.

Para nosotros, aguascalentenses, este elemento es tan importante que incluso le ha dado su nombre a la ciudad: Villa de la Asunción de las Aguas Calientes… Aguascalientes.

Existen además, leyendas íntimamente relacionadas con el agua, que forman parte del imaginario popular de quienes nacimos y vivimos aquí.

Una, referida a tiempos prehistóricos, es la del Cerro del Muerto, este mito relata que en tiempos sin memoria llegaron a esta región hombres que hacían un hoyo en la tierra, le ponían agua de sus guajes, medio almud de sal, y lo tapaban. Al cabo de tres años, cuenta Alfonso Montañez, quien rescató esta leyenda, aquello era un grandísimo manantial.

De esta manera se explican las fuentes que sustentaron a la ciudad desde su fundación a fines del siglo XVI. Los manantiales del Ojocaliente, al oriente, y La Cantera, al poniente.

Conforme se repartieron las primeras tierras fue preciso construir infraestructura hidráulica suficiente para satisfacer los usos domésticos y del campo. Se construyeron acequias y fuentes públicas que se dispersaban en puntos estratégicos y dotaban a la gente del líquido vital.

En 1909, el gobernador Alejandro Vázquez del Mercado decidió construir un sistema de distribución de agua potable y recolección de desechos, a través de tuberías y redes de bombeo.

Sin embargo la ciudad crecía y frecuentemente faltaba líquido en las tuberías, por lo que se buscaron nuevas fuentes de abastecimiento como la perforación de pozos profundos hasta abarcar prácticamente toda la mancha urbana.

Tanques de almacenamiento, colocación de medidores y aparatos clorinadores en las diferentes fuentes fueron parte del proceso de mejora del servicio.

A principios de los años noventa el Ayuntamiento de Aguascalientes con el aval del gobierno estatal, en un paso más por mejorar el servicio decidió concesionar buscando dos objetivos primordiales: por una parte, permitirle al Ayuntamiento el cumplimiento de sus obligaciones que le faculta la Constitución Mexicana, y que por falta de recursos no podía llevar a cabo y, por la otra, impulsar una mayor eficiencia en la prestación del servicio.